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HC N2

Antes de que exista una nueva tecnología, hay algo que tiene que cambiar primero: los materiales. Ese es el punto de partida del semillero de Óxidos Avanzados.

 

Entender cómo se mueve la electricidad

El grupo trabaja en una pregunta clave dentro de la física del estado sólido: ¿cómo se comportan las cargas eléctricas dentro de un material?

No todos los materiales conducen igual. Algunos lo hacen mejor, otros no tanto, y algunos lo hacen de formas complejas que aún no se comprenden del todo.

Para responder esto, el semillero estudia fenómenos como la conductividad eléctrica y la relajación dieléctrica, es decir, cómo responden los materiales cuando se les aplica un campo eléctrico.

Medir lo microscópico

El trabajo del grupo se basa en caracterizar materiales a nivel microscópico utilizando técnicas como la espectroscopia de impedancia compleja, que permite analizar cómo varían propiedades eléctricas como la conductividad o la capacitancia en función de la frecuencia. Esto es clave para entender procesos internos como el movimiento de iones o la energía asociada a esos procesos.

Más allá de estudiar materiales, es entender cómo se comportan por dentro.

Hacia nuevas formas de energía

Uno de sus proyectos más representativos explora el desarrollo de materiales para celdas de combustible.

Estas celdas convierten energía química en electricidad a partir de reacciones como la del hidrógeno y el oxígeno. Pero su eficiencia depende en gran medida del material que actúa como electrolito.

El grupo trabaja con combinaciones de polímeros como el PVDF y ácido fosfórico, buscando mejorar la conducción de protones y, con ello, el rendimiento del sistema.

El objetivo es claro: hacer que estas tecnologías sean más eficientes, más accesibles y viables como alternativa a los combustibles fósiles.


HC N2 1

Laboratorio del semillero de Óxidos Avanzados.


Del modelo al laboratorio

Además del trabajo experimental, el semillero también desarrolla modelos teóricos que permiten interpretar los datos obtenidos.

Por ejemplo, han construido modelos que ayudan a entender cómo un material responde a la electricidad: cuánto se demora en reaccionar y cuánta energía necesita para hacerlo, lo que permite predecir el comportamiento de nuevos materiales.

Formar en materiales… y en futuro

El semillero reúne estudiantes que trabajan en la frontera entre física e ingeniería: aprenden a sintetizar materiales, a medir sus propiedades y a interpretar los resultados en función de posibles aplicaciones tecnológicas.

Es una formación que conecta directamente con problemas actuales: energía, sostenibilidad y desarrollo tecnológico. Es por ello que el estudio de materiales es el primer paso para transformar tecnologías completas.

Antes de cambiar cómo generamos energía, hay que entender de qué están hechas las cosas.